Siempre he pensado que en el momento que el dios del amor decide arrojar sus flechas, cada una es distinta, incluso las que han de estar juntas para siempre.
Cuando nací, a Cupido se le dieron una tanda de pequeñas flechas. Como a todos, apartó un par para los amores que uno cree que son amores eternos. Esos de cuando uno se enamora y piensa en el "juntos para siempre" aunque en el fondo sabe que no es así y por más que una se mate la cabeza pensando, las imagenes nunca son claras.
Lo que disfrazamos de amor eterno es solo un enamoramiento que dura unas semanas... o unas horas.
Mientras transcurría mi vida, Cupido se encargó de elaborar una nueva flecha, más consistente y hermosa. Con una punta filosa y de mango grueso, le puso especial esmero para que pudiera soportar el tiempo, la distancia y otras flechas que las quisieran romper desde fuera. Hasta que una vez, todo estuvo listo:
- y dime, por que no intentas ser más dulce conmigo?
- está bien, intentare ser más...d..dul..dulce
En ese momento sentí un golpe tan fuerte que pensé que el querubín mismo había embestido contra mi espíritu.
Ya han pasado tres años y me siento afortunada, pues Cupido fue muy cuidadoso al crear la Espada que esa noche atravezó medio a medio hasta el fondo de mi corazón.
viernes, 25 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
Pasaje en Avión - Difuntos Correa
El pasado es pasado..no?
Mientras dormía entre tus brazos mi amor
Pensabas en resbalar
Tiendes a mirar las cosas
Atrapada en tu cristal
Me pena
Esa amarga carta que no pude mandar
Esa que decía que tu eres mi hogar
Techo, alimento, necesidad
Te regalo un pasaje en avión
Pero a mi cama regresa hoy
Odio me sobra amor te doy
La verguenza habla con el dolor
Te regalo un pasaje en avión
Sin vitaminas mi voluntad quedó
Odio me sobra amor te doy
Desde que te fuiste que yo no estoy
Tu mirada esconde algo mi amor
La verdad está detrás
Tiene forma de camino
Que ya comenzaste a andar
Me pena
si pedías norte te regalaba el sur
Tu me ves de frente y yo a contraluz
Pero necesito tu juventud
Te regalo un pasaje en avión
Pero a mi cama regresa hoy
Odio me sobra amor te doy
La venganza habla con el dolor
Te regalo un pasaje en avión
Sin vitaminas mi voluntad quedó
Odio me sobra amor te doy
Desde que te fuiste que yo no estoy
Desde que te fuiste que yo no estoy
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Otro Sueño
A diferencia de otros, no hace falta que mi subconciente esté bajo la influencia del alcohol para tener un sueño extraño. Basta un chocolate, frío y el niño de mis ojos.
A penas bajaba el sol se percibía una brisa helada; ella con solo acercarse podía cambiar el viento. Los autos pasaban a gran velocidad, nadie quería estar fuera de casa en ese momento. Se oían portazos y las ventanas se habían vuelto uno con el concreto de las casas.
Con mi familia nos refugiamos en un cuarto, todos vestidos de negro, sin movernos y en silencio. Ella aunque no podía ver, si sentía y olía la mirada de terror que provocaba en su víctima. De pronto, sentí la brisa demasiado cerca, un impregnate olor a humedad llegó desde el frente de la casa y recordé que había dejado mi ventana abierta. Sintiendo el miedo de mi familia (y dando fé de la estupidez de correr hacia el lado de la muerte no solo ocurre en las películas) llegué hasta mi cuarto.
Ahí estaba ella. Su cabeza de dragón negro estaba dentro olisqueando algo que comer. Sus escamas raspaban los vidrios y la pintura que rodeaba la ventana. Me reflejé en sus ojos rojos tal como en un espejo completo. Aun a contraluz pude ver mi reflejo casi en un espejo de cuerpo entero. Iba a ser asesinada por una dragón.
Corrí por el pasillo, desviándola de mi familia. Sentía su aliento cálido y húmedo que llenaba por completo mis pulmones sin dejarme respirar.
A penas bajaba el sol se percibía una brisa helada; ella con solo acercarse podía cambiar el viento. Los autos pasaban a gran velocidad, nadie quería estar fuera de casa en ese momento. Se oían portazos y las ventanas se habían vuelto uno con el concreto de las casas.
Con mi familia nos refugiamos en un cuarto, todos vestidos de negro, sin movernos y en silencio. Ella aunque no podía ver, si sentía y olía la mirada de terror que provocaba en su víctima. De pronto, sentí la brisa demasiado cerca, un impregnate olor a humedad llegó desde el frente de la casa y recordé que había dejado mi ventana abierta. Sintiendo el miedo de mi familia (y dando fé de la estupidez de correr hacia el lado de la muerte no solo ocurre en las películas) llegué hasta mi cuarto.
Ahí estaba ella. Su cabeza de dragón negro estaba dentro olisqueando algo que comer. Sus escamas raspaban los vidrios y la pintura que rodeaba la ventana. Me reflejé en sus ojos rojos tal como en un espejo completo. Aun a contraluz pude ver mi reflejo casi en un espejo de cuerpo entero. Iba a ser asesinada por una dragón.
Corrí por el pasillo, desviándola de mi familia. Sentía su aliento cálido y húmedo que llenaba por completo mis pulmones sin dejarme respirar.
Al amanecer todo se había calmado. Estaba recostada en una pieza del fondo, afortunadamente intacta. En eso, mi novio me habló por teléfono. Le preocupaba que todas las noches mi ciudad fuera azotada por una criatura que se solía decir mitológica, pero era tan real como ver un perro en la calle.
Ya desde una oficina en un alto edificio, veía los destrozos que había dejado ella a su paso. De reprente, todo el mundo comenzó a correr y el típico golpe de las ventanas y las capas negras se hicieron presentes. Sin poder creerlo, la dragón se había colocado frente a mi. No sé si me veía. No sé si podía oler el pavor que se apoderaba de mi al verme solo protegida por un cristal polarizado. Y tampoco sé que me habrá impulsado a atravesar el vidrio al momento que ella embestía contra el edificio para acabar conmigo. La miré directo a los ojos rojos antes de saltar sonre ellos y quedar aferrada entre las escamas de su cabeza. Emprendiendo vuelo ambas quedamos por sobre las nubes que cubrían la ciudad.
En eso, desperté.
Ya desde una oficina en un alto edificio, veía los destrozos que había dejado ella a su paso. De reprente, todo el mundo comenzó a correr y el típico golpe de las ventanas y las capas negras se hicieron presentes. Sin poder creerlo, la dragón se había colocado frente a mi. No sé si me veía. No sé si podía oler el pavor que se apoderaba de mi al verme solo protegida por un cristal polarizado. Y tampoco sé que me habrá impulsado a atravesar el vidrio al momento que ella embestía contra el edificio para acabar conmigo. La miré directo a los ojos rojos antes de saltar sonre ellos y quedar aferrada entre las escamas de su cabeza. Emprendiendo vuelo ambas quedamos por sobre las nubes que cubrían la ciudad.
En eso, desperté.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
2
Por más que muestren el sol brillando, zonas verdes y la cordillera nevada, Santiago me sigue pareciendo una ciudad muy gris. Todo los días cruzo el río que lleva de todo menos agua. La cordillera no se distingue, pero no precisamente por la nubes y caminar entre edificios que se sobreponen al ego, me predisponen a una tormenta que se desata cada vez que el tiempo no avanza dentro de una clase que considero superflua.
Mi vida, sobretodo estos meses, se ha vuelto (más) vacía. Hay personas que no puedo recuperar y otras que no puedo atrapar para volver a las andanzas juveniles. Varias veces me he cuestionado que distinto puedo hacer para escapar de la masa, que culminaría con mi destrucción si eso llegase a pasar. Ningún talento me hace especial o interesante, y lo que poseo es poco valorado. A quien realmente le interesa expresarse verbalmente con alguien y ser escuchado?
Por el momento, mi nueva batalla se da entre mi rebeldía y el sometimiento al estudio. Sí, tal como deducen, soy nueva en la universidad y en la vida. Y ahora los empates tienen sabor a derrota. Siempre.
sábado, 29 de agosto de 2009
1
Cansada y aun no puedo dormir. Creo que he terminado haciendo de este blog más bien un diario de vida, que apela además a mi obseción por internet para irse abultando.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Fin...
Finalmente pasó lo que tenía que pasar.
Me reflejo en la pantalla del computador, apoyada por el sol de media tarde
y es una imagen lamentable.
Es una sensación extraña, nauseas y dolor que no sé si las causa
la leche vencida
o el vencimiento de una relación.
Me duelen las mejillas, los ojos, las manos tiemblan, tengo frío a pesar de los 26 grados que hay.
Dios y la virgen quieran que todo esto pase, yo creo en ellos y tú?
Lo siento, no puedo perdonar aún. Hay que darle tiempo al tiempo.
Lamento tus lágrimas de terror, pero también sacaste varias veces las mías.
Todo se trata de karma ahora.
Esas curiosas compensaciones naturales que tarde o temprano terminan por sanar el espíritu y las culpas.
Hay demasiado que expiar.
Culpas, miedos, resentimientos, intenciones, mentiras, dudas, gritos, golpes, esperanzas, sueños.
No quiero volver a abrir mi corazón
para que se encuentre con una pared incrustada de vidrio
que me acaban de mostrar tras una preciosa cortina
de seda roja y negra.
Ojala que llenara mi pieza de libros,
para soñar con ellos cuando vaya a dormir.
Ojala que esto no llegue a tus ojos y oídos, aunque tengamos ambos en común.
Gracias...ahora no puedo pensar en darte gracias, no debo pensar en ello.
Imagino que ahora estarás camino a casa, detenido en algún semaforo
y con sentimientos encontrados que no te dejan avanzar.
Ahora cada cual anda perdido por su lado.
Me acaban de soltar las rueditas de la bicicleta para que avance sola...finalmente jamás pude aprender. Lo intenté todo un verano, más no. Cuando sé algo e intento cambiarlo, sale el tiro por atrás.
Estarás pronto de llegar a casa cuando yo lo único que quiero es salir de la mía. Pero no puedo.
Mis almas gemelas están ocupadas, no pueden.
No me levanto, no quiero.
Será así como es llegar de una guerra?
Apostarlo todo por una causa
que tu rival cree perdida?
Esperar llegar como heroe
siendo que escapé por miedo?
Esto es una guerra, alguien va a morir y
merezco morir si no he dado todo de mi para lograr mi objetivo!
No sé que crees,
prefiero no saberlo.
Prefiero no crear un mundo que para ti era de princesas, pero para mi era real, tan real como que quizás nunca más me hables.
Los finales en las historias son uno solo. Falta mucho para saber que pasará en el resto de la vida y un segundo lo puede cambiar todo.
Mi vida la cambiaste en unos días, la cambiaste en unos meses y en unos minutos.
Quizás todo sea como antes, quizás no pase nada nuevo, quizás haya algo más allá.
A pesar de todo, tengo una sola certeza y sé que también la tienes tú:
este no es fin.
Me reflejo en la pantalla del computador, apoyada por el sol de media tarde
y es una imagen lamentable.
Es una sensación extraña, nauseas y dolor que no sé si las causa
la leche vencida
o el vencimiento de una relación.
Me duelen las mejillas, los ojos, las manos tiemblan, tengo frío a pesar de los 26 grados que hay.
Dios y la virgen quieran que todo esto pase, yo creo en ellos y tú?
Lo siento, no puedo perdonar aún. Hay que darle tiempo al tiempo.
Lamento tus lágrimas de terror, pero también sacaste varias veces las mías.
Todo se trata de karma ahora.
Esas curiosas compensaciones naturales que tarde o temprano terminan por sanar el espíritu y las culpas.
Hay demasiado que expiar.
Culpas, miedos, resentimientos, intenciones, mentiras, dudas, gritos, golpes, esperanzas, sueños.
No quiero volver a abrir mi corazón
para que se encuentre con una pared incrustada de vidrio
que me acaban de mostrar tras una preciosa cortina
de seda roja y negra.
Ojala que llenara mi pieza de libros,
para soñar con ellos cuando vaya a dormir.
Ojala que esto no llegue a tus ojos y oídos, aunque tengamos ambos en común.
Gracias...ahora no puedo pensar en darte gracias, no debo pensar en ello.
Imagino que ahora estarás camino a casa, detenido en algún semaforo
y con sentimientos encontrados que no te dejan avanzar.
Ahora cada cual anda perdido por su lado.
Me acaban de soltar las rueditas de la bicicleta para que avance sola...finalmente jamás pude aprender. Lo intenté todo un verano, más no. Cuando sé algo e intento cambiarlo, sale el tiro por atrás.
Estarás pronto de llegar a casa cuando yo lo único que quiero es salir de la mía. Pero no puedo.
Mis almas gemelas están ocupadas, no pueden.
No me levanto, no quiero.
Será así como es llegar de una guerra?
Apostarlo todo por una causa
que tu rival cree perdida?
Esperar llegar como heroe
siendo que escapé por miedo?
Esto es una guerra, alguien va a morir y
merezco morir si no he dado todo de mi para lograr mi objetivo!
No sé que crees,
prefiero no saberlo.
Prefiero no crear un mundo que para ti era de princesas, pero para mi era real, tan real como que quizás nunca más me hables.
Los finales en las historias son uno solo. Falta mucho para saber que pasará en el resto de la vida y un segundo lo puede cambiar todo.
Mi vida la cambiaste en unos días, la cambiaste en unos meses y en unos minutos.
Quizás todo sea como antes, quizás no pase nada nuevo, quizás haya algo más allá.
A pesar de todo, tengo una sola certeza y sé que también la tienes tú:
este no es fin.
lunes, 24 de agosto de 2009
Fracaso
Buena parte del fin de semana estuve pegada al computador, esperando por alguna señal que me indicara que debía dar una última jugada para aprobar uno de mis ramos obligatorios.
Para la carrera de derecho en mi universidad, son necesarios el primer semestre cuatro ramos obligatorios: Introducción 1, Historia del Derecho 1, Filosofía (de la) Moral y Microeconomía. Y ya tenía a cuestas la carga de que debería lidiar nuevamente con Filosofía Moral (sin duda uno de los ramos más inutiles, ya que mi profesión es básicamente inmoral).
Para la carrera de derecho en mi universidad, son necesarios el primer semestre cuatro ramos obligatorios: Introducción 1, Historia del Derecho 1, Filosofía (de la) Moral y Microeconomía. Y ya tenía a cuestas la carga de que debería lidiar nuevamente con Filosofía Moral (sin duda uno de los ramos más inutiles, ya que mi profesión es básicamente inmoral).
Finalmente, tuve el resultado. Fue una sensación muy parecia a cuando te golpea una ola, pesada por la sal y helada por las corrientes.
Me tiré en la cama mirando el techo, acaso no ponía atención en clases? No entendía la materia? Olvidaba algún concepto? Entonces por qué me iba tan mal? por qué no fui capaz de subir las notas en ese ramo?
Hundida en una ligera depresión, me di cuenta que entre la tormenta de preguntas no habían aparecido las usual es"será esto lo que quiero hacer? acaso soy un fracaso?"
Más que llamarme la atención, me sentí profundamente orgullosa. Las dos caídas no tenían nada que ver con derecho (ya que tampoco me interesa derecho económico) y es más, no eran fracasos.
Fracaso sería no levantarse a la primera caída;
Fracaso sería dejarse apabullar por las derrotas;
pensar que no puedo hacer lo que me propongo;
salir y no enfrentar los problemas;
permitir que alguien me diga que hay que hacer;
permitir que me digan cómo hacerlo;
no dejar demostrar que puedo hacerlo una vez más
y otra más si fuese necesario;
Fracasar es no seguir adelante;
Y esta vez no se trata solo de la universidad, se trata de la vida.
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