Mostrando entradas con la etiqueta LA TIENDA DE SUEÑOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA TIENDA DE SUEÑOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2009

Las Espadas (1)

Jopito llevaba varias semanas hablando de armas, chocolates, armas, calcetines, armas, libros, armas... Pronto sería su cumpleaños. Decidida a dejar de oir sus directas indirectas, lo dejé a cargo de la Tienda de Sueños y partí a buscar uno de los suyos.
Entre quienes habían engrosado las filas de los colaboradores de la tienda, se encontraba un anticuario amigo de la familia; bien conocido en el barrio por tener objetos de todo el mundo, del año 1 o un teléfono de solo unos meses de vida, él era quien mejor me ayudaría encontrar el regalo perfecto.
Su local había inspirado al mío, salvo que todo lo que no fuese pared era parte de la mercancía exótica que había reunido el viejo. Incluso se rumoreaba que cada mes se colocaba un precio a sí mismo, por si alguna dama deseaba la oferta.

- Don Victor, buenas tardes. -detrás de unos vestidos Victorianos, apareció un anciano de aspecto muy apasible, casi como un abuelo de cuentos que da de comer a las palomas.
- ah! La Damita de los Sueños... Viene a conseguir material para bajar la desgracia en el mundo?
- Quizás para acrecentarla en algunos casos... pero no es este. Mi compañero está de cumpleaños y quiero regalarle un arma.
- En mi época nos conformabamos con besar la mano de una dama, sobretodo si era hermosa.
- Bueno, quizás mi compañero no me encuentra hermosa, pero se dio el tiempo de explicarme la belleza de un filo durante todo un día. -Don Victor me miró con sus profundos ojos azules detenidamente.
- Tengo lo que necesita. Javier!! Javier!! -apresurado, fue hasta la bodega gritando el nombre de su joven ayudante. Tras un momento, el joven llegó sosteniendo tres grandes estuches de cuero gastado. Tímidamente los colocó sobre una mesa y los abrió con cuidado, revelando solamente figuras alargadas cubiertas por una tela.
- Don Victor ya viene, señorita -le agradecí sin quitar la vista de los estuches, que por su tamaño parecían contener escobas. Al retirarse el niño, apareció el dueño provisto ahora con unos gruesos guantes del mismo cuero y otro par, que me ofreció.

- Me sorprendió por lo distintas que son cada una de estas espadas, que hubiesen salido de la misma zona. -acercó un estuche y sacó una espada romana muy tosca, de filo gastado y con una empuñadura que quizás en alguna época fue de oro. -Esta espada me la dió un padre de familia. Dijo que le parecía peligroso dejar un arma como esa en casa con tantos niños... tenía 5 hijos.
- no es un mal motivo.
- pero no es el principal. Le pregunté si había ocurrido algo con esa espada y guardó silencio. Con eso bastó para saber qué había pasado...
- bueno, que pasó? -pregunté sabiendo que el hombre se hacía el interesante.
- mira lo gastada que está esta espada. Claramente él no había sido el primero o el único en haberla usado. Ese hombre era viudo y el menor de los hijos pertenecía a una joven con la que se había casado hacía un año o un poco más. La joven era muy bella y mientras su esposo se despedía de la espada, ella me contó que esa arma pertenecía a una supuesta sangre real de parte de su marido y que, además contando hazañas de ella había conocido y conquistado a su mujer. sin embargo ella se suicidó al sentirse solo como una decoración en la vida de su marido, precisamente con la espada que había usado para conquistarla.
-bueno, claramente no le daré esto a mi amigo...
- colocarnos tras una máscara solo nos hace más debiles. Ese hombre siempre habló de una tercera persona, no de él. Conocía más el poder de la espada que el suyo propio y terminó escudandose en él. Actuar de una forma agena a la nuestra puede acercar a una persona, pero no retenerla a nuestro lado, incluso podemos alejarla cada vez más...
- quisiera ver si tiene otra espada, esta tiene un pasado demasiado oscuro.
Con cuidado, el viejo guardó el arma y limpió la sangre fresca que manchó la mesa.

viernes, 19 de junio de 2009

La casi casi novia

- Si la gente cumpliera sus sueños, los finales "felices para siempre" no serían de los cuentos de fantasía.Antes de que mi colega me pudiera replicar, sonó estridentemente la campanita sobre la puerta.
.........

Cuando la persona llegó hasta el mostrador, miré con deleite al mueca de frustración de Jopito; ya en la tarde le cobraría mi apuesta en la que dije que quien primero llegase iba a ser mujer. No por caer en el machismo, sino que, lamentablemente, la mujer no parece satisfecha con las oportunidades que van siendo similares a las de los hombres. Algo falta por llenar aún.

-buenos días -dijo Jopito con la mejor sonrisa que pudo sacar pese a su frustación.
-buen día - respondió la joven con alegría.
- díganos su nombre, señorita. En qué podemos ayudarla? -pregunté guiándola hacia una pequeña sala de estar que habíamos dispuesto un poco más atrás del mostrador.
- Mi nombre es Julia y...voy a casarme!! -pegó un salto que hizo tambalear los vasos que Jopito acababa de colocar con agua.
- la felicito, Señorita. -dije -me imagino que está buscando la Boda de Sus Sueños.
- oh sí! oh sí! Ya no puedo esperar!
- bueno, puedo ofrecerle un servicio de banquetes...
- ya lo tengo.
- entonces, el vestido? Dejamos eso a expertos, pero podemos conseguirle un descue...
- ya lo tengo.
- local?
- listo.
- qué es lo que le hace falta, señorita? -preguntó mi compañero con un dejo de impaciencia.
- el novio. -un breve intercambio de miradas con Jopito hizo contener su posible carcajada y mi expresión de asombro.
- disculpe -dije -pero cómo es que ha decidido casarse si es que no tiene un novio o un prometido, como quisiera llamarle....
- mi sueño es casarme. Y no puedo esperar más. Siempre he sido la primera en todo.
- sí, eso lo dejó claro... auch!! -un pisotón calló la imprudencia masculina.
- entonces? Pueden cumplir mi sueño ahora?
- Pero, Srta. Julia, uno idealmente se casa con la persona que realmente ama, con alquien que quisiera estar para siempre, formar una familia...
- yo solo quiero casarme y ojalá lo más pronto posible. -la jovencita se levantó y nos miró fijamente -están casados?
-no. Solo somos amigos -respondió Jopito con seriedad.
- ah! es que por eso no entienden la necesidad de casarme... Quiero una hermosa ceremonia, con el pastel de crema y chocolate blanco que encargué. Quiero que mis madrinas hagan juego con las flores acomodadas en las bancas, que todos lleven parejas y que lo pasen muy bien. Que el anillo se ajuste perfecto a mi dedo y que el baile conmueva a mis invitados...

Los profundos ojos de Jopito lo dijeron todo: la chica estaba loca.
- permitame, con mi compañera necesitamos buscar en los archivos si contamos con lo que nos pide -Me agarró del brazo y rápidamente nos metimos al armario con objetos de limpieza.
- Jopito, qué rayos vamos a hacer??? -dije agarrando el cuello de su camisa.
- Eli tranquila, esta tienda fue tu idea. Sé que puedes tener una idea para esta niña.

Tras unos minutos de pensar, salimos a hablar con la jovencita que se entretenía con un juego de ingenio sobre la mesa.
- Señorita Julia, podemos conseguirle un novio. Este hombre estará para usted en los preparativos de la boda; podrán aparecer juntos haciendo las compras y en cualquier lugar público. Él siempre se presentará con una hermosa y falsa sonrisa, como modelo que es. Estará presente el matrimonio mismo, donde fingirá las palabras más bellas que quisiera escuchar una mujer de los labios de quien desea tener a su lado para siempre: que cuidará a su familia, que la apoyará en sus sueños y soportará en sus rabietas; que estará con usted sin importar nada, cuando lo necesite y cuando no. Le dirá que está dispuesto a amarla con cada fibra de su corazón. Luego, no tendrá problemas en en actuar un beso de amor profundo y sincero. La llevará en brazos hasta el auto y sonreirá cuando las flores se posen sobre usted. Partirá el pastel y la manchará con la cobertura. Por último, bailará con usted hasta que cada uno de los invitados se dirija a sus casas y sus padres vayan a dormir. En ese momento, se acaba el contrato.
- ahora, díganos -dijo Jopito extendiendo un contrato -desea cumplir su sueño?

La Señorita Julia nos miró incrédula, como si acabara de saber que el vino venía de las uvas.
- Los sueños solo se cumplen una vez....por hoy voy a esperar.

jueves, 18 de junio de 2009

La Tienda de Sueños

Una noche, frustrada de los nulos frutos de mi estudio, decidí que algo más tenía que hacer por mi vida, si es que no lograba convertirme en abogada. Pensando y pensando, supuse que la mejor forma de hacerlo era poniendo algún local donde vendiera algo que la gente necesitase.
Pero... qué necesita la gente?

a) Dinero
b) Ropa
c) Sexo
d) Internet
e) Esperanza
f) justicia
....
z) coloque aquí su necesidad: ________

Iba a estar horas aún cuando cuando hiciera la encuestra vía facebook. Sin embargo, tuve una iluminación, todos me han dicho lo que sueñan tener... entonces la solución es clara como el agua destilada: pondré una tienda de sueños.

Presenté el proyecto. Constía en conseguir un equipo de psicólogos, abogados, modelos, profesores; algunos convenios con empresas de comidas, etc. Cualquier persona que estuviese dispuesta a contribuir por un sueldo que (idealmente) iría en aumento, sería aceptada luego de una entrevista. El trato con los clientes lo tomaría yo, de manera personal. Y en caso de que no dispusieramos de los medios para cumplir su sueño, pues, que pena.

Curiosamente, mis amigos ingenieros apoyaron el plan. Junto con ellos construímos una pequeña tienda cerca de mi casa. A la semana siguiente, me ayudaron a salir de los escombros y acompañaron a arrendar un local.
Bastó una semana para disponer del lugar, la renta era bastante aceptable. Con unos toques femeninos por un lado y otro, la tienda abrió antes de un mes.

Decidí que los volantes y la publicidad dijeran algo que no fuese tan atrayente, ya que con un "haga su sueño realidad" habría un grupo que lo tomaría como un juego y quienes llegaran, vendrían por desesperación, por lo tanto, su sueño sería bastante imposible. Concordamos que por ahora el lema diría "intentaremos cumplir su sueño".
- Eli, segura que van a llegar clientes? -me dijo mi compañero Jopito, cuando se cumplía una hora y tres tazas de café, desde que habíamos abierto.
- Si la gente cumpliera sus sueños, los finales "felices para siempre" no serían de los cuentos de fantasía.
Antes de que mi colega me pudiera replicar, sonó estridentemente la campanita sobre la puerta.